Pensando en la cómoda estadía temporal del propietario y sus huéspedes, se plantea esta casa de playa separando físicamente el área social común de las áreas privadas.
La primera está diseñada bajo un solo techo que alberga los ambientes sociales y de servicio en desniveles, mientras que las áreas privadas son tres módulos idénticos aislados. Cada uno de ellos contiene un dormitorio para seis personas, baño y tendal en el primer piso, y el dormitorio principal, con baño y tendal, en el segundo nivel.
El clima cálido permitió mantener los espacios sociales abiertos, sin cerramientos, empleando una materialidad amigable en su estructura y cobertura, complementada por la exhuberante vegetación de sus áreas libres, que le otorgan un paisajismo maduro frente al mar.